CLUB DE LECTURA T18C023 María Fasce viaja a "El final del bosque" (02/03/2025)
Hay novelas que te devuelven a tus orígenes como lector, a ese momento fundacional en el que tedas cuenta de que te podrías pasar la vida leyendo esa novela que te ha transformado, abriéndola ycerrándola, una y otra vez. A mí me pasó con El túnel. Y ahora, cuarenta años después, me heencontrado con otra obra que tiene muchos puntos de contacto con el clásico de Ernesto Sabato.Hay un muerto. Un personaje perturbado, una mujer, peleando con la locura que le distorsiona aveces la realidad. Y sobre todo, una historia rica en matices, condensada en apenas 200 páginas quecomprenden un mundo complejo. Y esa es la gran virtud de El final del bosque, publicada por Siruela.En esas 200 páginas entran asuntos como el amor, las relaciones paterno-filiales, el dolor cuando tienes lacerteza de que tu padre se está muriendo, e incluso los pactos de silencio entre tres hermanos, que secitan en el bosque que vio cómo crecían, cuando eran niños.María Fasce es editora. Pero sobre todo, es lectora y mujer a la que su medio siglo de vida ya le haaportado experiencias y riquezas que eran imprescindibles para escribir una novela, queseguramente con treinta años no estaría en condiciones de escribir. Sin la experiencia de perderantes de tiempo a su padre, no habría sido posible que escribiera las páginas memorables en las queLola ve cómo el cáncer repta por el cuerpo de su padre. En la entrevista que le hicimos en Madridse emociona, pero no ya por transmitir la pasión que le produce hablar de El final del bosque, sinode su padre, y en su mirada hay una especie de brillo, el de recuerdos o episodios felicescompartidos con él, y que se han quedado guardados en la memoria, como tesoros.El final del bosque conecta con las emociones íntimas de María, pero también con sus lecturas.La novela rinde un homenaje declarado a Patricia Highsmith, tiene ese aire de thriller en el quesentimos inquietud desde la primera página, desde la primera línea, cuando leemos que “El perroladraba desesperado. Ernesto ya tendría que haberlo sacado a pasear”. Highsmith acompañó a María Fasce en el proceso de escritura, pero también Annie Ernaux, a la que leyó y volvió mientras dabaforma a los personajes de esta novela ganadora del Premio Café Gijón. Y leyéndola percibimostambién con claridad la devoción que siente por John Banville y el gusto por la palabra, por la fraseconstruida con paciencia de artesano, con ese gusto por el detalle, el mismo que usa cuando seretoca el rojo del carmín de los labios antes de que le hagamos la foto que acompaña este reportajede Onda Regional.Una vez acabada la lectura de esta novela tenemos la seguridad de que hay libros y fotografías quete tocan físicamente. El final del bosque es uno de esos libros.